Sólo vos me sacas las ideas así,
sin necesidad del arpón rabioso del reclamo.
Sólo vos le haces el amor a mis mentiras,
esperando la oportunidad de atravesar con rabia la noche pegajosa,
la puta que pario el deseo sin nombre.
Es el silencio de una palabra,
es el asesinato de los momentos fugados que no se consumen y siempre quedan allí a la espera como fuego vampiro,
dispuesto a teñir el tedio de rojo intenso,
a desear sin memoria a una pierna inclinada,
dejando vulnerable el cuerpo moribundo
o los pezones ciegos del temblor.
Las manos que hacen el amor con las manos,
he aquí la humedad de mi lengua interminable,
regalemos mas nietos a lo locura.
Debo abrir el portón que camina,
separar los seguros,
dar más calma a la calma que espera,
dar vida a los rincones de lo incierto.
Arderán tus torres turcas en segundos,
se oirán gritos.
Romperé a martillazos tu pubis de mármol,
rasgaré con espasmos la columna,
las vísceras y la boca.
Nacerá de nuevo la calma y se hará el milagro,
se hará de nuevo el amor y nacerá el mito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario