Como una muerte joven,
cae tan bajo como la morbosa dicción de su boca,
la premura de aquello que no tiene,
es en sí mismo tan vasto que no ha de notar que la fealdad todos los días se asuma a su ventana con ojos secos.
Mientras que el retrato de dorian aún yace guardado,
Se aprovecha del tiempo.
Padece de la vigilia eterna de la carne enamorada,
es el desfile vulgar de lo vano.
La inspiración que roba de sus musas provoca el espanto,
es como la postergación de la luz y el rebose de la oscuridad.
Absurdo como su misma vida,
tan viril que todo en su mundo es reino de afrodita.
Vampiro que colma la vehemencia con piernas abiertas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario